PROCESOS DE DETOXIFICACION
DEFINICIÓN GENERAL DE LOS PROCESOS DE BIOTRANSFORMACIÓN
La metabolización de sustancias tóxicas en metabólicos no-tóxicos ocurre
primeramente en el hígado y secundariamente en la mucosa intestinal. Otros
tejidos actúan en estos procesos de transformación pero en menor grado. La fase I y la
fase II de detoxificación transforman progresivamente las sustancias tóxicas en
sustancias más hidrosolubles y por ende, más fáciles de excretar.
En el marco de la detoxificación, el objetivo es
la inactivación de sustancias tóxicas, para que el efecto tóxico de estas
mismas sea reducido. Sin embargo, en ciertos casos las biotransformaciones que
ocurren en la fase I generan productos intermediarios que son más tóxicos que
sus precursores. Llamamos este tipo de transformación: bioactivación. Aunque
algunas toxinas solo requieren pasar por la fase I antes de poder ser
eliminadas, la mayoría son preparadas por la fase I para luego ser conjugadas
por la fase II y eliminadas. El entendimiento de este proceso tiene un valor
clínico fundamental; un programa de detoxificación prescrito debe asegurar una
mayor capacidad de la fase II que de la fase I para evitar, a todo costo, la
acumulación de intermediarios metabólicos más reactivos que pueden interferir a
mayor grado con enzimas, ADN, transportadores, mensajeros, lípidos, etc.
Antes de recetar un programa de detoxificación a un paciente debemos
conocer los procesos de biotransformación y asegurarnos de una mayor activación
de la fase II que de la fase I.
REACCIONES DE LA FASE I
La fase I de detoxificación hepática es por lo general la primera línea de
defensa enzimática del organismo contra sustancias extrañas. En la fase I,
reacciones de oxidación, reducción y/o hidrólisis exponen o adicionan un grupo
funcional, comúnmente un hidroxilo (-OH), un carboxilo (-COOH), y/o un grupo
amino (-NH2). La estructura de la sustancia tóxica determina cual o cuales de
estas reacciones se llevan a cabo. Son responsables de iniciar las
transformaciones del proceso de detoxificación de xenobióticos como
petroquímicos, muchas drogas y ciertas sustancias endógenas como hormonas,
ácidos biliares, ácidos grasos, eicosanoides, neurotransmisores y otros
productos finales del metabolismo que causan efectos tóxicos cuando se acumulan
en el organismo. La acumulación de tales sustancias ha sido relacionada con el
desarrollo de numerosas condiciones, enfermedades y desórdenes incluyendo cáncer,
disfunciones cardiovasculares y disfunciones endocrinas, etc.
En la mayoría de los casos, la exposición o adición de un grupo funcional
por la fase I permite que la sustancia pueda ahora ser conjugada por las
reacciones de la fase II. En algunos casos, el compuesto puede ser eliminado
después de haber sido sometido a las reacciones de la fase I.
El sistema de la fase I es un grupo de cientos de enzimas que tienen
afinidad por diferentes sustratos. Aunque existen varios tipos de enzimas
implicadas en la fase I, el más común es la superfamilia del citocromo P450,
que consiste en 57 isoenzimas. Las enzimas del CIP450 en mamíferos se
encuentran principalmente adyacentes a la membrana celular, en el retículo
endoplásmico y en las mitocondrias de la mayoría de las células. La mayor
abundancia de estas enzimas está en el hígado, aunque ocurre una actividad
significativa del CIP450 en la pared intestinal, riñones, pulmones y cerebro.
Cuando las enzimas del citocromo P450 utilizan oxígeno y el cofactor NADH
(la forma activa de ácido nicotínico), añaden un grupo hidroxilo para oxidar el
compuesto. Como consecuencia de este paso en el proceso de detoxificación, se
producen moléculas reactivas que suelen ser más tóxicas que sus precursores. Si
estos intermediarios reactivos no son sometidos a las reacciones de la fase II,
pueden alterar funciones fisiológicas o causar daño a proteínas, ARN y ADN
dentro de las células. Varios estudios han demostrado una asociación entre la
inducción de la fase I y/o la disminución de las actividades de la fase II y un
incremento en el riesgo de enfermedades como el cáncer y la enfermedad de
Parkinson.
Las otras reacciones de la fase I que adicionan o exponen grupos
funcionales en xenobióticos y toxinas endógenas funcionan de una manera
similar. La orquesta de reacciones de la fase I requiere de los siguientes
nutrientes para su funcionamiento: riboflavina-5-fosfato (vitamina B2
activada), ácido nicotínico (vitamina B3), pantotenato (vitamina B5),
piridoxal-5-fosfato (vitamina B6 activada), L-5 metiltetrahidrofolato (vitamina
B9 activada), metilcobalamina (vitamina B12 activada), amino ácidos ramificados
(leucina, isoleucina y valina contenidos en la proteína de arroz integral
orgánico[6]), glicina, flavonoides, glutatión, fosfolípidos, hierro y cobre. La colina en esta fórmula puede ser utilizada por el organismo para formar
fosfolípidos.
Continuara.........
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