miércoles, 29 de julio de 2015

El efecto de la televisión en los niños

El efecto de la televisión en los niños


La televisión literalmente, impide el crecimiento neuronal en el cerebro en desarrollo de los niños. Cuando los niños pequeños la ven, anula la capacidad del cerebro para crear una imagen interna de algo o alguien, o de algún evento que no haya sido visto en el medio ambiente. La televisión anula la esencia de lo que llamamos  “imaginación”. 
Los investigadores solían pensar que era solo el contenido de la programación el que estaba afectando negativamente a los niños. Ahora tenemos pruebas de que la tecnología y el dispositivo son muy perjudiciales por si mismos. En otras palabras : el simple acto de ver la televisión tiene efectos profundamente negativos en la fisiología de los seres humanos.
Este conocimiento viene de principios de los años 60, cuando se descubrió que la mente de los niños se volvía catatónica frente al televisor. Tiene que ver con la forma en que el cerebro reacciona ante la luz radiante, que es la fuente de luz de la televisión y monitores de ordenador, y la luz reflejada, que es la que nos trae el resto de nuestra experiencia visual. El cerebro tiende a cerrarse en respuesta a las fuentes de luz radiante. Todos hemos visto a los niños hipnotizados cuando ven la televisión durante un periodo de tiempo.
Mi mayor preocupación tiene que ver con la forma en que la industria de la  televisión intenta contrarrestar este efecto mediante la introducción de lo que se conoce como efectos sorpresa o sobresalto en la programación de los niños. Un efecto de sobreslato es cualquier cosa que desencadene en el cerebro el pensamiento de que podría haber una situación de emergencia y lo ponga alerta para prestar atención a la fuente de la perturbación.
La televisión logra esto con los cambios repentinos y dramáticos de la intensidad de la luz o de sonido y un rápido desplazamiento de los ángulos de cámara. Enventualmente, sin embargo, el cerebro comienza a habituarse a la situación, dándose cuenta de que estos golpes son solo falsas alarmas y comienza a desconectarse de nuevo. Como resultado, cada diez años mas o menos la industria de la televisión ha tenido que subir la apuesta haciendo golpes emocionales y sustos cada vez mas grandes, hasta que finalmente lo que tenemos hoy son estallidos periódicos de imágenes violentas en los dibujos de los niños y así sucesivamente, hasta el punto en ele que hay un por medio de dieciséis golpes de violencia cada media hora.
Aquí, la naturaleza del contenido del programa no importa. Mientras que el cerebro superior, o neocortex, sabe que las imágenes en la televisión no son reales, el  menor, o el cerebro reptil no lo  sabe. Esto significa que cuando un niño ve la televisión y ve violencia, el cerebro reptil envía una serie de mensajes de alarma hasta el cerebro emocional, que a su vez contacta inmediatamente con el corazón. En el momento en que el corazón recibe una indicación de negatividad o de peligro, rompo de su habitual modo armónico en uno incoherente, provocando la liberación de la hormona mas potente en el cuerpo humano, conocida como cortisol. El cortisol inmediatamente despierta el cerebro y hace que se produzcan billones de conexiones neuronales con el fin de preparar el individuo para enfrentarse a esa emergencia. Entonces tan pronto como el corazón recibe el mensaje de que el peligro era falso y no hay problema, otra hormona se libera para disolver todas las vías neurales hechas para hacer una rápida reacción de adaptación a la amenaza percibida.
El problema con la actual programación televisiva es que no hay descanso, y el cerebro de un niño promedio, que ha observado desde 5000 hasta 6000 horas a la edad de cinco o seis años, esta viviendo una gran confusión como resultado. El enorme exceso de estimulo de la televisión hace que el cerebro se dañe y mal adapte de una manera que antes se pensaba imposible.
La televisión esta, literalmente, rompiendo todos los niveles de desarrollo neuronal
¿y que pasa con los ordenadores?
Los ordenadores entran esencialemente en la misma categoría. Le cuento un ejemplo que demuestra como pueden tener el mismo efecto debilitante en la mente que la televisión tiene: unos investigadores tomaron una sola pagina de un libro de texto de cuarto nivel en el que había un texto explicativo y un par de diagramas o cuadros y pidió a tres grupos de personas que estudiaran esa información. Al grupo A se le dio el pedazo de papel mismo. Al grupo B se mostró una película de la pagina y el grupo C la vieron en una pantalla de televisión que es exactamente lo mismo que un monitor de ordenador. el grupo A, que tenia una copia en papel en sus manos, tuvo un promedio de retención del 85%. Los que la vieron en película tuvieron un nivel de retención de entre el 25-30% y los que la estudiaron en el monitor tenia un nivel de compresión y retención de entre el 3-5% cuando se mezclaron los grupos y se probo otra vez con diferentes paginas del libro, en cada caso la retención y la compresión idéntica. De nuevo, esto tiene que ver con como el cerebro fue construido y la forma en que responde a la luz radiante y a la luz reflejada como fuentes de información.
Y ESTO DEBERIA HACERNOS PARAR Y PENSAR.
Si nos fijamos en cualquier sistema y encontrar que tiene un error dentro, podemos buscar el error y considerar las posibilidades de corrección. Pero, si todo el sistema de principio a fin es todo el, todo integrado, un error total, entonces no hay nada que se puede hacer. No hay nada, cero.



Joseph Chilton Pearce

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